Trata de hacer la prueba de parar las maquinitas, las maquinitas que llevas dentro de tí
Esta humilde servidora no puede dejar de contar las experiencias vividas en el último domingo de las (nunca tan) extensísimas vacaciones de invierno. Luego de un almuerzo casi familiar en el que no faltaron los mixes culturales, tuve un reñido encuentro con mi tarea de inglés, teniendo que concluir 3 (tres) compositions para salir victoriosa. Disipé las tensiones haciendo mis yogui-movimientos y me dispuse a “descansar la vista”. El descanso duró poco. Sin previo aviso, empecé a estornudar como alma llevaba por el demonio. Sentía un aroma en el ambiente que me perturbaba la conciencia. Una vez eliminada la posibilidad de que estuviera en un sueño, bajé las escaleras para descubrir la verdad de la milanesa: mi padre (recientemente declarado budista ) estaba encendiendo inciensos por todo el hogar, llamando a los Lares familiares a guiarnos por el camino del Bien. Como buena alma llevada por el demonio que era, elevé mis deciveles hasta límites insospechados y destrocé un par bastan...