Como un libro abierto
Bueno, el Toro confió en nosotros durante su ausencia, estos dementores errantes que toman mate y ven novelas colombianas y leen novelas chilenas y levantan niños obesos cerca del Abasto. No podemos defraudarla. Cuando se estaba yendo me mandó un mensaje: escribir sobre Abal Medina y su flamante cargo como secretario de Medios y Comunicación. Pero no puedo. No porque no me interese, sino porque no puedo escribir por encargo salvo que sienta ganas de hacerlo al mismo tiempo. Perdonáme, Toro, no soy como Tenembaum. Pero como no quiero que el blog quede suspendido en la incertidumbre de tu ida a Tucumán, y no puedo confiar en los dedos últimamente haraganes de la Tostadense (quisiera creer que es la atrofia que se siente después de levantar tantos nenes gordos), hoy voy a hablar de tres libros. Papeles inesperados de Julio Cortázar. Nunca mejor puesto un título. El que espera un libro de cuentos debería sentarse. Tampoco es una novela. Yo diría que es como nuestro blog: un poco de todo, ...