So sinister, so sinister, but last night was wild.
Y sí. La emoción del recital de Franz Ferdinand me perdura. Sin embargo, ni este artículo ni ningún otro va a reseñar un recital irreseñable (?), genial, glorioso, increíble. No alcanzaría toda la internet para hacerle justicia. Dejémoslo ahí. Este artículo pretende reseñar la última aventura de este grupete de parodias de saltimbanqui que ayer, con motivo del cumpleaños de uno de sus miembros más participativos, decidió finalmente dejar el cascarón y asomar la nariz a la noche porteña. · El Plan: juntarnos a las 8 en la Base Barracas. Cenar. Comer brownies presuntamente punks. Disfrazarnos de glam-people y salir a cualquier lugar, a "hacer face" como quien dice (¿quién dice?). Ser gedes. Tener onda. · Lo que terminó siendo: por mi parte, esperé 50 minutos el colectivo, así que llegué 50 minutos tarde (20.50) y fui la primera en llegar. A las 21.30 llegó Darth Vader, pedimos empanadas, vimos un programa en el bendito Canal 9, en que un montón de aparatos intentaban romper div...