El retorno del Rey
Mi hermano abre la puerta bruscamente. No le veo la cara pero sí la mano que alienta el gol de Trezeguet y nos pone 1-0 arriba de Almirante Brown. No pude ver el partido: me pongo nerviosa. Me encierro en mi cuarto a estudiar, con la mitad del cerebro en los apuntes y el corazón en el partido. Mi hermano vuelve a entrar, pero esta vez de cuerpo entero. Pienso lo peor, pero no: gol de Ferro. Además, Desamparados iba ganando y Quilmes también (no todo es perfecto). Festejo que los cordobeses no puedan, al igual que los rosarinos (nada personal). Penal para River, de repente. Segundo tiempo: Trezeguet tampoco puede. No lo podemos creer. Lo único que veo del partido es la esperanza de finiquitarlo y encima fracasa. Me retiro, indignada, mientras pienso que estamos meados por una manada de elefantes. Pero el juego no se acaba hasta que se acaba, como dice un personaje de Brad Pitt. Al ratito nomás, Trezeguet se reivindica: 2-0 ganamos, segunda participación del nunca bien ponderado Ro...