Malparida
Y se hizo la luz. Y de la misma manera, reaparecí. Cuando todos pensaban que había abandonado el barco, volví, como hace Lilita (sólo que yo no me voy a retiros espirituales en Córdoba ni vuelvo con ganas de codearme con radicales oxidados). Digamos que me tomé vacaciones de HND, aunque eso sea imposible porque Heisenberg siempre, pero siempre, puede haber estado conmigo…o no. Al fin de cuentas, siempre hay un regreso, como canta el salmón. To the moon and back. Pero lo mejor es la manera en la que me hago de cuerpo presente una vez más, para que Porthos no muera de angustia (?) ni los lectores se suiciden en masa, como esa peli china que Aramis un día relató en este maravilloso blog. Yo vuelvo pero nunca sola. Vuelvo de la mano de Paulina Rubio –preparen la alfombra roja-. Porque, a decir verdad, estoy en un período Vale de mi vida y escucho esa emisora –FM 97.5- desde que me levanto hasta que me acuesto, mientras leo, estudio o miro tele y almuerzo. Y así me sé cuatro nuevas cancione...