¿Cómo voy a lograr que aún me quieras?
Hoy escribo para pedir perdón. Un perdón que quizás nunca reciba, porque es quien les escribe quien pide perdón y quien debe darlo. Sin esperanzas de aliviar esta vergüenza, escupo todo lo que me estrujó el corazón esta noche. Hace unas horas nomás, la cobloguera desaparecida en acción (D.V.) et moi fuimos a ver el recital de Pedro Aznar en Costanera Sur. Llegamos tarde. Mejor dicho: llegamos a la hora a la que debería haber empezado el recital en una ciudad como la gente. El sonido estaba como el hongo, la lista de temas era repetida (tanto que pudimos adivinar correctamente qué canción seguía a cuál otra), el escenario era cualquier cosa y, lo peor de todo, la voz de Pedro se escuchaba mal. Parecía que la garganta no le alcanzaba, cantaba las bagualas sin sentimiento y esa voz tan dulce y airosa que normalmente da cosquillas en la panza ya no tenía ese qué sé yo que tienen las tardecitas de Buenos Aires. Mi compañera de aventuras y yo estábamos destrozadas. Había en el aire un...