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Tienes la culpa de este bolero

Yo no sé qué es lo que me gusta de los boleros. Serán sus historias dolorosas, sus voces melosas, graves, moribundas, sufrientes, candorosas, húmedas. Será que me recuerdan a América Latina y su desesperación, aunque su origen sea español. ¿Cuántos boleros cuentan historias con final feliz? El mundo desahuciado de los boleros es uno de los más tristes y bellos; por esa razón, en esta noche calurosa, mi homenaje hacia ellos. Cariño como el nuestro es un castigo Que se lleva en el alma hasta la muerte Mi suerte necesita de tu suerte Y tú me necesitas mucho más Por eso no habrá nunca despedidas Ni paz alguna habrá de consolarnos El paso del dolor ha de encontrarnos de rodillas en la vida, Frente a frente y nada más Dos mujeres: una monja y una prostituta que canta letras de amor. Mirándose de frente, mientras pican heroína, se dirigen en lenta melodía esta canción de dolor y desamor. Entre tinieblas , Pedro Almodóvar. Boleros, baladas, abandonos, blues de incierto final. En esta Latinoamé...

When I was _____(inserte edad aquí), it was a very good year...

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Sí, desempolvé mi segelín. ¿Qué es el segelín (ver foto)? Es un dispositivo que tiene entre sus dos puntas metálicas un alambre. Al apretar el botoncito negro que está donde estaría el gatillo si este segelín fuera un arma de Star Wars el alambrecito se calienta. ¿Para qué sirve? Para cortar cositas en telgopor. Para destruir cosas de telgopor. Para perder tiempo. Para no estudiar. Este segelín (el mío es idéntico al de la foto, aunque existen distintos modelos) me proporcionó horas de diversión (y de imprudencia, ¡lo que me habré quemado!) en mi niñez, y ahora volvió para alegrarme el día. Hoy corté letras, ayer hice esculturas abstractas. Mañana voy a tratar de reproducir una obra de arte Madí con pedacitos de telgopor. Si quieren ver un uso más serio y sofisticado de una versión proto-industrial del viejo y nunca bien ponderado segelín, acá pueden ver un video de un sujeto de la FADU que decidió mostrar a los estudiantes de arquitectura cómo usar su segelín para hacer maquetas. Per...

APARICIÓN CON VIDA YA EN ESTE BLOG DE DARTH VADER Y ARAMIS

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Llamado a la solidaridad. Se han extraviado dos miembros de este blog desde hace semanas. Ya no comentan ni los artículos que Porthos o yo (Atos) escribimos. Al.K.Huete tiene más participación que ellas. Una es conocida como Darth Vader (ver foto 1), viste de negro y tiene casco, además de la voz distorisonada. La otra es Aramis (ver foto 2), un honorable dementor que lucha día a día en Ciudad Universitaria. Extrañamos su prosa y sus aventuras en el CBC. Por favor, Darth Vader,¿ qué sucedió con tu clase de economía? Aramis, contále al mundo tu vida con los obreros en tu casa y tus clases de biofísica. Vuelvan, nadie ocupará sus lugares. Si alguien las vio, favor de comunicarse con este blog (dejando un comentario y, ya que están, volviéndose seguidores de HND) o con Prensa-Heisenberg Not Dead a cargo de la futura doctora en leyes y periodista MLM, cuya identidad no será revelada pero con la que se podrán comunicar a nuestro mail heinsebergnotdead@gmail.com. Cualquier información se...

Cien páginas antes de dormir: menos sexo y más literatura

Hay momentos de lucidez y momentos de lucidez. Los momentos de lucidez son aquellos que se alcanzan con un tiempo decente de sueño, con una buena alineación de los astros, con una cabeza fresca. En cambio, los momentos de lucidez preferibles son aquellos a los que sólo se accede de la mano de la ira. De la bronca, de la furia. De ese estado febril en el que el corazón bat la chamade, las manos tiemblan, la respiración se entrecorta. Se agudiza la mirada y se ven cosas que nunca se habían visto. Resulta imposible hablar porque la velocidad de la lengua no alcanza la del cerebro. Esa lucidez llega en los momentos más inconvenientes y quiere ser atesorada, protegida y documentada en un viaje en colectivo, en una fiesta o en una clase. Pero es imposible vivir así, entonces esa lucidez se disipa y se vuelve a un estado normal. Luego se busca volver a ese estado de furia para recuperar la lucidez, y se engullen detonantes al ritmo al que Brick Pollitt traga alcohol para recuperar la lucidez....

Cómo nos hicimos gays

Viernes a la noche, Scalabrini Ortiz y Corrientes, un Burguer King como rendez-vous. Presentaciones, café con rejillas de membrillo, un intento de robo, prendedores de Matisse y Van Gogh. Caminamos por la calle Drago los tres: J.E.W, Porthos y yo. Ante nosotros, se yergue Casa Brandon. Di ‘amigo’ y entra . Postales y tarjetas gratis en una mesa, a un costado. Láminas blancas, bastante grandes, con impactos de partes del cuerpo en colores rojos, negros, verdes, azules, blancos. Subimos por la escalera, no hay mucha gente. Pasadas las nueve de la noche, la vieja categórica (que me sorprendió por su juventud) saluda a Porthos, quien nos introduce a J.E.W y a mí. Nos sentamos en un sillón muy cómodo y nos damos cuenta de que hace un calor pegajoso que convertiría a nuestro querido J. en una sopa de choclo (sic). No había aire, ni ventanas abiertas. Tampoco un ventilador. Se oía música mientras iba cayendo gente al baile. Hablamos de todo un poco, Porthos hizo uso de su popularidad entre l...

Te encargo mi modernidad: cuando la vida te despeina.

"Soy moderno, no fumo." Bueno, yo tenía planeado publicar un artículo bastante extenso y muy interesante cuyo disparador fue una experiencia compartida con Atos y con un amigo del equipo de Heisenberg Not Dead, que por cuestiones legales llamaremos simplemente J., el sábado pasado. La crónica del evento será publicada por Atos (ejem ejem). Pero hoy me sucedió algo que debe ser narrado. Llego a mi casa de la clase de semiología con el abrigo que había llevado a la mañana colgando del morral y con Jane Birkin y Caetano Veloso cantando a dúo en mis oídos. Abro la puerta. Empujo con fuerza para arrastrar la pesada puerta metálica pero algo impide mi paso, asomo la cabeza y sí, ahí estaban, cartas apiladas. Empujo con más fuerza y entro. Mientras cierro la puerta miro al piso para ver qué eran esas cartas que me habían querido echar de mi hogar. En lo alto del piloncito veo unas letras rojas grandes que dicen algo así como "pinta". Con mi mano izquierda corro los mechone...

¿Chicas del montón?

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Hoy vi, una vez más, Mujeres al borde de un ataque de nervios (cortesía del señor J.E.W., a quien le dedico este artículo). Esos tacos rojos de la Pepa, ese gazpacho adormecedor, el orgasmo en sueños que le quita la virginidad a Marisa. Mujeres que entretejieron sus vidas alrededor de hombres que las lastimaron, las hicieron llorar, les dejaron el sabor metálico de la soledad en los labios y desaparecieron, abandonado hasta sus maletas. Iván se fue con Paulina a Estocolmo sin saber que Pepa estaba embarazada de él, persiguiendo a la loca de la ex-esposa que quería matarlo en el aeropuerto. Carlos quedó encantado por la aturdida Candela, mientras su novia gemía en sueños, frente a Madrid. Y los terroristas chiítas...¿qué puedo decir de ellos? Eran mujeres al borde de un ataque de nervios, destrozadas por vicisitudes de amores inciertos que nunca habrían de llegar a buen puerto. Y detrás de todo ese montaje, la mano de Pedro Almodóvar que, al igual que el mercado para Adam Smith,...