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Love in the dark

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Los detectives de las series -sobre todo las inglesas y estadounidenses- tienen otros dilemas en la vida si uno los compara con las personas comunes y corrientes. Quizá en esa pérdida de realidad reside su atracción: elevamos los casos por encima de lo que normalmente uno se entera que la policía resuelve (o propicia) y entonces debemos también elevar el nivel de los inspectores que protagonizan las historias. El caso más extremo será el de Sherlock Holmes, probablemente, sobre todo el reciente de Benedict Cumberbatch. Pero no es el único. Estos personajes tienen una inteligencia fuera de serie, tan por encima que las relaciones con otras personas se dificulta. La vida social de todos ellos, ante nuestros ojos, es deficitaria y disfuncional. Por momentos, uno envidia esa suprema astucia y empatía con el mundo del crimen que los lleva a la gloria de atrapar al malvado villano, incluso pasando por penurias personales y dilemas morales difíciles de afrontar. Los villanos de Sherlock son ...

Los gatos como yo caen de pie

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Años desde la última entrada. Y sin embargo, hay cosas que nunca terminan. Como esos personajes memorables que, pese a sus remakes  y los años, no envejecen o no mueren. Uno vuelve a ellos, como referencia, como memoria, como punto de partida. Y así volvemos también aquí. Un blog escrito por mujeres, hablando de una mujer. O de muchas en una sola.  Catwoman. Haber hubo varias. La última de ellas interpretada por la bella Anne Hathaway hace no tanto, en 2012, en lo que ha sido la más oscura de todas las sagas de Batman, dirigidas, claro está, por Christopher Nolan. En otra ocasión, y en boca de otra Catwoman , Halle Berry dijo que al interpretar el personaje se sintió confiada, poderosa y sexy, una "mujer empoderada". Más allá de las malas reseñas que recibió, un punto tiene la bella ex chica Bond -personaje raramente empoderado.  Para muchos, Gatúbela (volviendo al nombre hispano y que remite a mi infancia de manera más fiel) es y será siempre la e...

El fútbol después del fútbol

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El amor después del amor se parece a este rayo de sol, decía Fito. ¿A qué se parece el fútbol después del fútbol? ¿Cómo se explica esa falta tan repentina pero a su vez  tan esperada (o al menos anticipada) del Mundial? Casi campeones. Nos sobraron cinco minutos, dijo Mascherano. Después lloró, un poco de frustración supongo, otro poco por sentirse derrotado (lo que no es así), y otro poco por saber que se fue su último tren para ser campeón del mundo. Aunque de más esté decir que es el campeón de la gente. El fútbol después del fútbol trajo una tormenta torrencial en la capital de nuestro país, y una humedad y una  sensación de calor como se debe sentir en algunas ciudades de Brasil, que por unos días parecía quedar muy cerca. Incluso cuando algunos de sus hinchas se hayan vestido como Deutsche. Dios, que es argentino, lloró después del fútbol. Después de haber visto brillar a nuestros astros en las canchas cariocas. Lo más cerca que estarán de nosotros, antes de volver a su...

The magic that you do

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No estamos de vacaciones pero falta sólo una semana. Quizá la más enloquecedora para los que transpiramos el mundo docente. Pero una al fin. Y entonces empezamos a sentirnos un poco más dentro de ese clima vacacional. Empezamos a volver a las películas pochocleras para relajar un jueves a la noche después de volver cansados a casa. Empezamos a pensar qué libro retomar o comenzar a leer. Empezamos a armar planes (imposibles, muchas veces) más ambiciosos que requieran horas de sueño disponibles al día siguiente. Empezamos. Y así fue que anoche llegué a Harry Potter (porque nadie dice que los regresos sean siempre triunfales). Y volví a la sexta entrega de la saga. Una película oscura, producto de David Yates, que ya había oscurecido la historia a partir de la película cinco. Todos los colores se vuelven neutros, quizá porque así lo amerita la historia, después de todo, prima un poco la tristeza, la preocupación por un destino peligroso (siempre lo fue y siempre lo supimos, pero en la ad...

Yo vengo a ofrecer mi corazón

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Eso. Esa foto, ese momento en que después de besar mi estampita del Chiqui Romero, salí corriendo a abrazar a mi vieja. Ese momento en el que la ilusión que nos animaba se vuelve historia, vence la estadística y crea futuro, rompiendo con el destino. Hambre de gloria. Hace mucho que tenemos hambre de gloria. Somos FINALISTAS. Vamos a una final del mundo después de tanto tiempo, de tanta esperanza que se frustraba, de tanto sufrimiento. Porque así somos: primero hay que saber sufrir. Y ahora, el corazón late a mil pero de felicidad (porque antes latía de nervios). Felicidad es esto que sentimos ahora. Es cada chiste que circula por whatsapp. Es cada foto que saldrá publicada mañana en cada portada de diario. Es poder sacarle la lengua al pasado y reivindicarnos. Es cada atajada de Romero la noche de hoy. Es el bombazo de Garay y el llanto de Mascherano, que es un león. La felicidad que el fútbol el da al pueblo, después de haber andado tanto, haber corrido todo. La Nación había sac...

El Mundial y sus días

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Cuando los jugadores dicen que no saben bien qué decir, ahí, en ese momento en que los periodistas deportivos que están en el campo los abordan para hacerles preguntas sin mucho sentido, tienen razón. ¿Qué se dice ante semejante panorama, esto es, 24 años sin llegar a semifinales? ¿Qué se dice cuando aún no se ha procesado la alegría (si es que debe procesarse) y es tan sólo ese sentimiento salvaje y puro, que desborda cualquier atisbo de razonamiento? Demichelis dijo "no te puedo hacer un análisis del partido" y en lugar de eso, nos compartió un sentimiento. Es difícil hablar también para aquellos que después de unas horas seguimos emocionados con la garra de los ticos ante la naranja mecánica, pensada invencible. Entonces, ante esos momentos en que no podemos hablar (porque a veces simplemente no se puede); ante esos momentos en que hasta las palabras de un relator nos emocionan; ante esos momentos en que sólo queremos ver la sonrisa del goleador del día o las lágrimas del...

Esos cinco minutos te hacen florecer

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Primero lo primero: cómo me gusta el Mundial. Es así de simple, y sin embargo, tan complejo. Las contradicciones de querer algo que tiene a su alrededor miles de complicaciones. Las contradicciones de querer algo que así como aviva la más linda de las pasiones, también envuelve oscuros pecados, pero que nada tienen que ver ni con Dios ni con las absoluciones de hombres presuntuosos con cruces en sus pechos, mas no en sus hechos. Así como lo fácil dura poco, también podemos decir que lo complejo es más difícil de desarmar. Será que como no es cosa simple, el viento no puede llevársela. Y por esa razón, seguimos el minuto a minuto de países que ni siquiera podemos ubicar certeramente en un mapa. Países que poco nos importan en el día a día de nuestras cosas más cotidianas. Pero igualmente nos emocionamos si los vemos sudar la camiseta, la única tal vez, como en el caso de Irán, incluso ante un insulso 0-0 contra Nigeria. Eso es un poco el fútbol mundialista (pienso en el viejo con árbol...